Banner

Mostrando entradas con la etiqueta siglo XVIII. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta siglo XVIII. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de diciembre de 2013

Pieza del mes de diciembre. Gabinete masculino

Mes nuevo, pieza nueva.... para dar la bienvenida a diciembre, lo celebramos como es costumbre, con nuestra pieza del mes, ¿os apetece descubrirla?.

Se trata del gabinete masculino que se encuentra ubicado en la sala 9 de la planta 3ª del Museo. De la mano de la Licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid, Natalia González Heras, descubriremos muchos de los secretos que guarda esta sala.


El gabinete masculino apareció consolidado como estancia de las viviendas nobles y de la élite social durante el siglo XVIII.

Su composición dotaba a esta pieza de una funcionalidad adaptada a cubrir las necesidades del hombre ilustrado. Espacio destinado al trabajo pero también al entretenimiento, al culto de lo intelectual y del cuerpo, su marco daba cabida a la vez a escenas de carácter público y otras de connotaciones más intimas.

Su mobiliario y elementos compositivos proyectaban la imagen de su ocupante, reflejo del nuevo tipo social que se generó como resultado de la suma de los patrones del intelectual tradicional imbuido por los nuevos presupuestos de la Ilustración.

Si queréis descubrir más sobre este espacio destinado al culto de la masculinidad, os esperamos en el Museo los domingos 1, 15 y 22 de diciembre a las 13:00 h.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Movember


Con esta palabra, resultado de la contracción Moustache (bigote) + November (noviembre) se bautizó una iniciativa que trata de concienciar sobre enfermedades masculinas como el cáncer de próstata.

Este movimiento tiene sus orígenes en Australia en el año 2003, cuando un grupo de jóvenes de Melbourne tuvieron la idea de dejarse crecer sus bigotes para apoyar a un amigo aquejado de cáncer.
Un año después, la Fundación Movember comenzó a compilar fondos para destinarlos a la lucha contra el cáncer de próstata.
Y, cuatro años después, en 2007, comenzó a celebrarse en nuestro país recolectándose desde entonces dinero para asociaciones dedicadas a investigar sobre enfermedades masculinas.

Pues bien, este año queremos sumarnos a esta iniciativa internacional y para ello os animamos a apoyar esta causa de un modo sencillo y divertido.
No os vamos a pedir que os dejéis bigote (aunque recordamos que es tendencia hipster desde hace años...) pero os vamos a pedir que luzcáis unos mucho más especiales... ¡¡inspirados en nada más y nada menos que en diseños del finales del siglo XIX del padre de las "Arts & Crafts -William Morris-!!.
¿Os animáis a haceros una foto con ellos en el Photobooth que os hemos preparado?. Los "habitantes" del museo ya hemos hecho lo propio...


Si no queréis dejar pasar la oportunidad de inmortalizaros como nosotros en la escalera monumental del palacete del siglo XIX que acoge nuestro museo, no dejéis de visitarnos hasta el próximo día 1 de diciembre.
Y como no queremos que esas fotos queden en el olvido de un carrete de un teléfono, nos encantaría que las compartieséis en Redes Sociales.
Basta con que añadáis en Twitter el hashtag #MovemberMNAD y menciones @MNAD_Madrid en vuestro tuit para que podamos disfrutar con todas vuestras instantáneas en un tablero que crearemos en nuestro perfil de Pinterest.
 Y si no tenéis Twitter, podéis hacérnoslas llegar a través de Facebook o del correo comunicacion.mnad@mecd.es indicando en el asunto #MovemberMNAD.

Y por último (pero no menos importante) aprovechando esta ocasión, hemos decidido exponer en nuestro vestíbulo una pieza que quizás haya pasado desapercibida en vuestras visitas al museo y que no puede tener mayor vinculación con el movimiento Movember...

CE05014. Neceser masculino, S. XVIII

Se trata de un neceser de viaje masculino, realizado en París en el siglo XVIII que incluye en su interior un compartimento para acoger una bacía de plata además de una plantilla de cartón con diversos huecos para acoger dos botes de plata, tres pomos de olor, brocha de afeitado, recipiente para limpieza ocular, un embudo y herrajes para cinta de afilar. En el centro, una reserva ovalada permite colocar tres bandejas superpuestas en las que se reparten otros útiles de tocador como navajas, pinzas, cepillos, ganchos, descorchador, tijeras, punzones y lancetas, así como un servicio de cubierto de los que sólo se conserva el cuchillo.
¡Ad+ mirad qué motivo decorativo adorna su frontal!.

Ya sabéis, si queréis inmortalizaros en nuestra escalera monumental por una buena causa, ¡os esperamos en el horario habitual del museo hasta el 1 de diciembre!.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Lo que la colección no esconde (III): Reloj de las porteadoras

Tal día como hoy hace 220 años moría guillotinada en París una de las mujeres más conocidas de la historia. Os hablamos de María Antonia Josefa Joana de Habsburgo- Lorena, más conocida como María Antonieta de Austria. María Antonieta había nacido en Viena en 1755. Con apenas 15 años se casó con el Delfín, futuro Luis XVI de Francia. Cuatro años después del matrimonio, en 1774, María Antonieta y Luis XVI fueron coronados Reyes de Francia. La Reina no gozaba de la simpatía de los franceses, quienes la consideraban superficial, derrochadora y caprichosa.
La monarquía iba cayendo en desgracia, los franceses pasaban hambre y el despilfarro de la Corte indignaba al pueblo. Estos y otros acontecimientos, sumados a nuevas corrientes de pensamiento desembocan en la Revolución Francesa, iniciada en 1789. La Revolución vivió uno de sus momentos más  importantes con la abolición de la monarquía en 1791 y la posterior condena en agosto de 1793 de María Antonieta. En un juicio un tanto oscuro, María Antonieta, acusada entre otras cosas de alta traición, fue condenada a la pena capital. Unos meses antes, su marido el Rey Luis XVI había sufrido la misma suerte en la Plaza de la Concordia de París.

Apenas un año antes del estallido de la Revolución, en 1788, la Reina encargó al famoso relojero Robert Robin un reloj de sobremesa. Este bello reloj, hecho de mármol, bronce y porcelana de Sèvres, ocupó uno de los baños del Palacio de Tullerías desde esa fecha y hasta 1792. 

Actualmente el reloj se encuentra en el Museo de Artes Decorativas de París. Podéis consultar su ficha y ver su foto aquí.

Y ahora, os dejamos la imagen de uno de los relojes más hermosos y contemplados de la colección del MNAD.

CE05690

Os invitamos a contemplar las dos imágenes en paralelo. ¿Qué os parece? Sí, efectivamente, nuestro reloj es una copia del reloj de María Antonieta. 
Nuestra pieza lleva el nombre del relojero francés del rey Carlos IV de España, François- Louis Godon, y aunque a simple vista parece idéntico al reloj de Robin, no lo es tanto. En la placa central anterior de porcelana, el reloj del MNAD muestra una escena de amorcillos elaborando vino, mientras que la pieza de la Reina francesa presenta un motivo vegetal. Además, el reloj original conserva en la parte superior de las angarillas una jarra y un copón de bronce dorado; detalles perdidos en nuestra pieza que fueron repuestos por los dos jarrones dorados actuales. 
Ambos relojes son exponente del decorativismo francés del siglo XVIII: se concede más importancia a la ornamentación de la caja que a la maquinaria. La iconografía del reloj expresa el resurgimiento de la Antigüedad: las porteadoreas, los niños con uva, las cabezas de carnero y los grifos, se asocian a Baco, dios del vino. 

Elaborado con mármol, bronce, esmaltes y porcelana de Sèvres, esta joya se expone en la sala 7 de la tercera planta del MNAD. ¿No os apetece verlo de cerca?

martes, 22 de enero de 2013

Lo que la colección no esconde (II): Guantes

Uno de los accesorios fundamentales para pasar estos fríos días de enero son los guantes. Un ejemplo de ellos son los que ahora podemos contemplar en la planta tercera del Museo, gracias a la reforma que se ha realizado en estas salas en los últimos meses.

Existe una leyenda griega que cuenta el origen de esta prenda. Mientras Afrodita, diosa del amor y la belleza, perseguía a Adonis en los bosques, se lastimó las manos con unas espinas. Las tres Gracias, en cuanto oyeron sus lamentos la socorrieron y unieron unas tiras delgadas y livianas que adaptaron a las manos de la diosa.

Leyendas aparte, lo cierto es que los guantes se han utilizado a lo largo de toda la Historia. Surgen de la necesidad de los habitantes expuestos a los grandes fríos de proteger sus manos contra los rigores de la nieve, el hielo y los vientos polares, los fabricaban de todo tipo de pieles y telas. En el siglo IV, para los caballeros el guante fue un artículo de lujo, símbolo de elegancia y distintivo de casta. Durante la Edad Media, la armadura de los hidalgos incluía manoplas de acero. En esa época la tradición y la etiqueta no permitían el uso de guantes en las damas, que empezaron a utilizarlos alrededor de los siglos XI-XII. El uso del guante alcanzó su apogeo a fines de la Edad Media, también extendiéndose al uso litúrgico.

Durante la Edad Moderna, en los siglos XVI y XVII, los maestros guanteros españoles, junto a los franceses, gozaron de una gran fama en lo concerniente a la confección y elaboración de guantes de piel. En todos los casos se siguieron unos métodos tradicionales de fabricación que permanecieron inalterables hasta el siglo XIX y que implicaban un conocimiento profundo del oficio de la curtiduría, consistente en tratar las pieles y cueros, aunque también se realizaban en otros materiales como lana o lino.

CE06475

Los guantes estampados en piel de cabritilla, como estos que nos ocupan, (CE06475 y CE06476), estuvieron de moda desde el último decenio del siglo XVIII hasta los años 20 del XIX y eran destinados fundamentalmente a la burguesía y la aristocracia. A pesar de que el proceso de estampación permitió ampliar la producción, abaratando los costes, no estuvieron al alcance de los grupos más populares, que utilizaban otros de peor calidad.        

La decoración que presentan, consistente en personajes y animales que parecen sacados de la Comedia del Arte dispuestos en una red de rombos, debió de ser una de las tipologías con mayor aceptación en la época, ya que se conservan ejemplos similares en distintas colecciones como en las del Museo Cerralbo, en el Museo del Traje CIPE, o en el Centro de Documentación Textil de Tarrasa.

Aunque hoy día, su uso fundamentalmente es de prenda de abrigo, los guantes han contado con una amplia simbología a lo largo de la Historia; el acto de cubrirse las manos podía expresar respeto y devoción en el ámbito eclesiástico, un reto o desafío era lo que significaba en algunas ocasiones si se lanzaban, o también eran un símbolo inequívoco de ostentación, estatus y poder, especialmente en el caso de la nobleza y la realeza.


Detalle del guante