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lunes, 24 de junio de 2013

Lo que la colección esconde (XXIV): San Juan Bautista

Hoy, 24 de junio, se celebra la natividad de San Juan. Este nacimiento, junto con el de la Virgen María (8 de septiembre) y el de Jesús (25 de diciembre), son los tres únicos que celebra la Iglesia Católica. La noche previa, del 23 al 24 de junio, es conocida en nuestro país como la noche de San Juan. Se trata ésta de una fiesta de origen pagano que se remonta aproximadamente al año 5.000 a.C. - no se conoce con certeza la fecha exacta - y que celebra la venida del solsticio de verano. La tradición consiste en encender hogueras con objeto, por un lado, de purificar y alejar los males y, por otro, de rendir homenaje al Sol.
Con la llegada del cristianismo, la noche del 23 de junio se convirtió también en una forma de celebrar el nacimiento de San Juan Bautista, seis meses antes que el de Jesucristo. 

Por ello San Juan es hoy el protagonista de ad+ y de esta pieza un tanto peculiar que se "esconde" en el Museo. 
Os dejamos su imagen a continuación:

CE01713
¿Sabéis de qué se trata? Aunque no lo parezca a simple vista, la pieza que os mostramos es una puerta. Ahora, si os fijáis con atención podréis observar sobre la cabeza de San Juan una pequeña cerradura de hierro y a la izquierda del Santo, dos goznes bastante deteriorados.
La puerta, de madera, tiene unas dimensiones de 62 centímetros de altura por 30,5 centímetros de anchura, con un fondo de 6 centímetros, y es probable que en su origen fuese la puerta de un sagrario (parte interior de un templo en la que se reservan o guardan las cosas sagradas, como las reliquias).
La pieza data del siglo XVI y se compone de un panel de madera con la imagen de San Juan , con barba, en el centro. Luce una túnica y manto cortos. En sus manos porta un libro, símbolo de su predicación en el desierto, y a sus pies, se encuentra, observándole, el cordero. 
Ambos se asientan sobre una peana de tres pisos. El fondo de la puerta es de pan de oro sobre bol rojizo. 

Se trata de una pieza curiosa y al verla es inevitable lanzar al aire ciertas preguntas: ¿dónde estaría ubicada? y sobre todo, ¿qué se escondería tras ella?

martes, 19 de marzo de 2013

Lo que la colección esconde (XVIII): Rosa de pecho

¡Felicidades a todos los padres y a todos los "Josés"! Además de para felicitaros, este día nos sirve de pretexto perfecto para mostraros este precioso broche que se encuentra en nuestros almacenes y en el que aparece representado San José con el Niño.

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El origen del Día del Padre surge el 19 de junio de 1909 en Estados Unidos cuando una mujer llamada Sonora Smart Dodd quiso homenajear a su padre, Henry Jackson Smart. Este veterano de la guerra civil se convirtió en viudo cuando su esposa murió en el parto de su sexto hijo. Fue cuando Henry Jackson se hizo cargo de la educación de seis niños. Sonora Smart se dio cuenta de que su padre había sido todo un ejemplo a seguir y propuso la fecha del nacimiento de su padre, el 19 de junio, para celebrar el Día del Padre. Esta idea de instituir un Día del Padre fue acogida con entusiasmo y se estableció el tercer domingo de junio como el Día del Padre en EEUU.

La fecha varía según los países, en el caso de España se relaciona con la Festividad de San José, padre de Jesús de Nazaret, que se celebra el 19 de marzo. El Día del Padre se celebra en nuestro país aproximadamente desde finales de los años 40.

Este broche de finales del siglo XVI, principios del XVII, es una rosa o joya de pecho, que es un tipo de pieza que se considera el antecedente de los actuales broches. Cuando en ellos aparece una imagen religiosa, como es este caso, se utilizaban además de adorno, a modo de devoción particular.

Es una joya importante realizada en oro con abundante pedrería, en concreto vemos que tiene esmeraldas, topacios y zafiros, además de cristal que lo recubre. El marco de oro está realizado con filigrana y cincelado.

Podemos hacernos  una idea de lo que luciría esta joya en los vestidos de algún personaje del siglo XVII, con esos vistosos colores y la delicadeza de la labor del oro. Toda una joya con la que el MNAD tiene la suerte de contar y conservar entre sus colecciones y con la que os queremos desear un...¡Feliz Día del Padre!

jueves, 19 de abril de 2012

Lo que la colección esconde

La colección del Museo Nacional de Artes Decorativas se compone de miles de objetos de los que sólo podemos admirar una ínfima parte. Por esto motivo, para mostraros piezas que por su belleza y/o importancia no os debéis perder hemos creado esta nueva sección en ad+. Lo que la colección esconde desea mostraros los secretos mejor guardados de nuestra colección, aquellas piezas que por motivos de conservación o falta de espacio actualmente no se encuentran expuestas al público, pero que sin duda merece la pena conocer.

Inauguramos este apartado con un fascinante tapiz de Bruselas del siglo XVI. Su altura roza los tres metros y medio y su longitud supera con creces los seis.


En él se representan los diversos estadios que consolidaban un matrimonio principesco del primer Renacimiento.
En el friso superior podemos distinguir cinco escenas: en la primera de ellas, el caballero protagonista desembarca sus riquezas y llama la atención de diversas mujeres; en la segunda, encontramos reflejado el primer momento del amor en el que la protagonista lanza su flecha amorosa contra el caballero alentada por Venus. Es en la tercera escena en la que el caballero fortalece su éxito mediante relaciones seguramente comerciales con ricos musulmanes y, finalmente, en las escenas cuarta y quinta se afianza la relación con su prometida - reaparece Venus envuelta en un manto de corazones - y se celebran los esponsales con intercambio de regalos.

Detalle de la boda. El matrimonio se sella mediante
una misma copa de la que beben el novio y la novia.
En la primera escena del friso inferior el caballero recibe un cetro de poder, probablemente con motivo de algún éxito comercial o conquistador. La escena central representa la boda y finalmente la carta astral del primer hijo.

Hay que destacar la exaltación del lujo que se refleja en el tapiz. Deslumbran, más que las acciones, los espléndidos trajes que ocupan el ochenta por ciento del espacio. Según Gilles Lipovetsky, se asiste en estos siglos al nacimiento del traje moderno y de la propia moda, perdiéndose el prestigio de la tradición en favor de la belleza.
Un tapiz delicioso en el que merece la pena detener la mirada unos instantes. ¡Que lo disfrutéis!